Jonathan Miralda Fuksman

Jonathan Miralda Fuksman
Esta exhibición es resultado de un ejercicio lúdico donde una selección de dibujos, realizados por Jonathan Miralda para la publicación 2018, han sido amplificados y traducidos al ámbito pictórico. Es decir, se trata de una serie de dibujos que ha transitado por el espacio del libro y de éste al de la pintura.
JMF puede ser entendida como un momento de inflexión, pues aparecen elementos constantes en su obra, como la ciudad y sus habitantes, desde una perspectiva de síntesis. La depuración formal que caracteriza a esta serie es análoga a la simplicidad de sus materiales y herramientas: tinta, plumón y pincel. Con el uso de reglas y compases, Miralda ha desplazado la estética de la ilustración hacia el ámbito de las composiciones geométricas y los juegos espaciales.
En estos trabajos la ciudad es un ser flexible y lábil, poblada por espectaculares, antenas y tinacos, así como por carpas circenses, telones, portones, cuerpos de agua e imágenes reflejas. Se trata de una urbe dinámica y polimorfa cuyo entramado no es ortogonal ni ortodoxo.
Esta ciudad -que parece tener vida propia- es habitada por un personaje igualmente polimorfo que se desliza y sumerge con ímpetu por ella, a veces con grandes zancadas o como si se aventara desde lo alto una resbaladilla; en otras, como
si estuviera recostado o se echara un clavado de cabeza entre sus torres y edificios. Acciones difíciles de identificar: un brinco, un empujón, una caída, un mal paso. Piernas enfundadas en zapatos que aparecen aquí y allá en contorsiones imposibles para el cuerpo humano. ¿Qué figura es esa? ¿Es un personaje o es un edificio? ¿O es un personaje que es también un edificio?
En el fondo no importa, pues la identidad de los elementos es difusa y en la serie acontece una constante transmutación. Un zapato se confunde con una antena, una antena con una composición abstracta, una composición abstracta con un ojo, un ojo con las gotas de lluvia, las gotas de lluvia con la ciudad, la ciudad con una figura antropomorfa y la figura antropomorfa con un zapato. En estas piezas la pregunta sobre su carácter figurativo o abstracto se ha vuelto secundaria.
Un elemento central de la serie son las gotas de lluvia, que irrigan toda la ciudad y que a veces nos permiten ver un poco más allá de ellas, pero que en la mayor parte de los casos se convierten en el elemento central que inunda todo el espacio. Gotas enormes, fragmentadas o seccionadas, que en en el ámbito urbano es posible asociar con la melancolía. Desde esta perspectiva, las gotas funcionan también como lágrimas, y reconocerlas abiertamente frente a los otros es un ejercicio que pasa por el nombre de otra de las series anteriores del artista: berrinches, bochornos, etc., enfocada en las penas y caídas de la vida, tanto literales como metafóricas.
Estas imágenes de alto contraste, que se mueven entre la saturación de la tinta y la sobriedad de las líneas sobre el lienzo blanco, permiten hacer juegos de luces y sombras, positivos y negativos. El índice manual de su producción se constata no tanto en una gestualidad de los trazos -asunto de interés secundario para el artista- sino en los pequeños errores y desvíos, así como en las marcas visibles del ejercicio dibujístico que sJMF es cercana a la tradición de la vanguardia estridentista mexicana, volcada también en la exploración de la ciudad y sus habitantes a partir de publicaciones y obras de carácter gráfico. Al mismo tiempo, las piezas remiten a los extraños paisajes geométricos y metafísicos que utilizaba José Clemente Orozco como fondo en algunos de sus cuadros y murales. De igual forma, aunque difiere en su solución formal, el espíritu de la serie es indisociable de la caricatura y la ilustración: apuesta por imaginar un mundo alterno que busca subvertir el dictado de la lógica, el sentido común y el orden establecido.
Esteban King